domingo 29 de agosto de 2010

Nostalgia rural

Es verdad. Aún os debo un par de artículos sobre Nueva York, pero no he tenido ni tiempo ni ganas de ponerme a escribir.

Volver a la ciudad después de un mes viviendo al ritmo flemático y natural del campo es, como poco, estresante. Aún más si ves que ante ti se abre la perspectiva de un curso corto e intenso, con el que llevan asustándote desde que tienes uso de memoria. Y la verdad, el hecho de que el curso, Terminal (o Terminale en galo), tenga el nombre del estado de agonía previo a la muerte no ayuda.

Volviendo al tema, hay pueblos y pueblos. Los hay grandes, pequeños, bonitos y feos. El mío, a decir verdad, no llega ni a pueblo. En mi opinión, somos una aldea encubierta, y vestida de algo que le queda grande. Si vas una semana en enero, lo más probable es que vuelvas a la ciudad sin haber visto a ningún ser vivo de nuestra especie. Y eso es bueno, porque acostumbrado al frenesí de la capital, más intenso aún por vivir en pleno centro, el hecho de visitar de vez en cuando un lugar en el que realmente puedes sentirte libre, apartado del mundo si quieres, es una sensación increíble.

Aunque claro, también coincides allí con gente que tan solo ves un par de veces al año. Te relacionas, compartes cosas… Y despedirte sabiendo que no vas a volver a coincidir hasta dentro de, quien sabe, siete u ocho meses, es extraño. Abandonar un lugar así es duro. Lo ha sido siempre, y lo seguirá siendo.

Os dejo con una canción que dedicaron un par de artistazos a mi pueblo. Y os recomiendo escuchar las canciones del grupo que formó uno de ellos, Alfre y el Camarote.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

No se puede decir mejor.

darkel dijo...

por el "terminale" no te preocupes mucho. Lo bueno que tienen algunos de los bachilleratos europeos es que al ser mas extensos, son menos complicados y estresantes.

Yo como vivo en una ciudad pequeña y tranquila, aveces demasiado, lo que necesito es el estres de una gran ciudad jajaja

PuntoyComa dijo...

Uf, pues te regalo quilo y medio de estrés a cambio de un poquito de tranquilidad.